Tras finalizar su formación en Felicidad Duce (2007), Sara Lage decide comenzar su carrera profesional en la empresa de diseño en piel Inpe. Durante este tiempo, desfila en pasarelas como Ego Cibeles, Shouth 36.32N (Cádiz) o Mittelmoda (Italia), entre otras. En el año 2009 decide dar un paso más allá y pelear por sus sueños. Así es como emprende su independencia laboral al frente de Sara Lage y Maru Calderón, donde fortalecerá sus conocimientos en el corte y la confección. Necesidad que se acaba convirtiendo en pasión, felicidad y vocación. Sara Lage decide que su vida es ser modista. Y para coserse bien a este camino, en el 2017 abre su propio taller, donde su ilusión también hará realidad los sueños de sus clientas.

“Una profesora de dibujo me dijo una vez: ‘saber dibujar es saber mirar’. ¡Y cuánta razón! ¿Cómo podríamos ser capaces de plasmar algo si no somos capaces de observarlo, de analizarlo, de pararnos ante él hasta interiorizado completamente?” Así empieza Sara su trabajo: mirando. Dejando que de cada mujer le llegue su risa, su historia, su movimiento. Y si algo torna a sus vestidos en únicos es ese primer tejido que conforma con todo lo que mira, con todo lo que escucha. Ese tejido que casi no se puede tocar, pero que está ahí, que nace en su taller, en ese rincón donde cada mujer puede encontrarse en un vestido. Pues si cada persona es única, cada vestido debe serlo también, piensa Sara, recordando las palabras de aquella profesora. “Me gusta darles lo que quieren antes de que lo pidan, y que empiece a fluir esa relación mágica que se genera con cada una de ellas, y que en la mayor parte de los casos termina con un abrazo tan bonito, real y sentido, que hace que cada puntada y cada dificultad merezcan la pena”. El mimo no está solo en los tejidos de alta calidad, en el corte y la confección estudiados, o en los bordados, puntillas, encajes y aplicaciones artesanas que lo hacen único, sino que empieza en la mirada y finaliza en las cuidadosas manos que unen diseño y artesanía. El resultado de un trabajo así solo puede llamarse Alta Costura.